Recibimiento en San Lucas Tolimán

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Una de las últimas preguntas que me hizo mi jefe justo antes de yo salir de su oficina cuando le hablaba que necesitaba un par de días libres para viajar al LibreBus fue "¿cuál es tu motivación al trabajar en las comunidades?". Curiosamente, aunque en mi mente estaba y siempre ha estado muy claro cuál es esa motivación, en ese momento debo confesar que no tenía palabras para describir esa razón. Por ahí le hablé de buscar el avance en el área de educación y de hacer que la región progrese, pero es es más bien suena a discurso político.
 
Pero en el camino a Guatemala antes de abordar el LibreBus, estuve meditando en esa pregunta. Es una pregunta que luego de un tiempo posiblemente nos dejamos de hacer cuando somos activistas, y muchas veces esa pregunta es la primera que nos hacemos en circunstancias difíciles cuando no vemos que avanzamos en el camino que pensábamos que seguir. Después de todo, encerrarse en un bus, con una apretada agenda por varios días, y, en mi caso, tener que pagar un boleto de avión para someterse a semejante estrés debe ser justificado con una buena razón.
 
Luego de un día de actividades, contando mi primera noche en Guatemala con el CC Salón y en la mañana del Sábado con la Hackaton de Datos Públicos, nos trasladamos hasta San Lucas Tolimán, en un viaje que duró unas 3 horas y donde tuvimos una interesante discusión acerca de la posibilidad de independencia de las compañías proveedoras de internet. La llegada a San Lucas, una comunidad situada a orillas del lago Atitlán, el recibimiento fue un verdadero espectáculo. Los niños, niñas y adolescentes del centro Pavarotti nos recibieron con un show que incluyó canto, danzas, mimos, música en vivo, y mucho más. Los librenautas, así a la carrera, les presentamos unos videos acerca de la cultura Maya hechos en Blender y les hablamos brevemente de lo que es Software Libre y la importancia de compartir. Luego tuvimos una deliciosa cena donde compartimos, entre otras personas, con las mujeres luqueñas quienes están empezando a comercializar mermeladas hechas en la comunidad con el fin de obtener su sustento, a modo de una PYME.
 
Mientras observaba el espectáculo de recibimiento veía las caras de esos niños y niñas, y pensaba en cómo es que la tecnología afecta a esa población. Mientras muchos de nosotros, los librenautas, estamos sumamente habituados a trabajar con computadoras, las computadoras del Centro Pavarotti son posiblemente la única oportunidad de contacto con el mundo tecnológico que tienen estos chicos y chicas y no es del interés de los grandes jugadores del área tecnológica el hacer llegar a esta comunidad una oportunidad de surgir y buscar su propio sustento a través del software. Creo que es en estas circunstancias en la que el Software Libre verdaderamente toma su valor: cuando podemos regalarle a un niño o niña no sólo la oportunidad de aprender acerca de los programas de computadoras, sino la oportunidad de replicar y compartir este conocimiento con otros miembros de su comunidad. De esta manera, les regalamos la oportunidad de crecer en conjunto, como una comunidad, apoyándose unos a otros y sobre todo compartiendo, y esta es una oportunidad que no podemos regalarle de ninguna otra manera que no sea utilizando Software Libre.
 
Si logramos cambiar la vida de un niño o niña de esa comunidad a través del LibreBus, y ese niño o niña cambia la vida de todos en San Lucas Tolimán, entonces sé que he alcanzado un objetivo con este viaje, y la gratitud de los que allí estaban recibiéndonos es lo que paga todo el sacrificio que involucra participar en una actividad como esta. Esa noche descubrí cuál es la razón que no pude describir aquella ocasión en la oficina de mi jefe: lo que me motiva es la capacidad de crear un cambio en la vida de alguien, y que él a su vez cambie la vida de muchos.
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